domingo, 25 de octubre de 2009

Revoluciones latinoamericanas

INTRODUCCIÓN (1)

"Ninguna revolución logra hacer prevalecer después del triunfo y hacer prácticos los ideales que la inflamaron y esto sucede porque se confía en que el gobierno hará lo que debió hacer el pueblo durante la revolución [...] las aspiraciones se marchitan, se desvirtúan y después de largos meses, cuando no después de largos años, se vienen aprobando leyes [en las] que ni siquiera se adivinan los ideales por los cuales dio su sangre el desdichado pueblo."

Ricardo Flores Magón.

Antes de comenzar a desarrollar este punto es necesario realizar una salvedad de gran importancia para entender las cuatro revoluciones que intentaremos comparar a continuación; Eric Hobsbawm manifiesta, a propósito del nacionalismo, que los historiadores "sabemos demasiado poco sobre lo que ocurrió, o, para el caso, sobre lo que todavía ocurre en el cerebro de la mayoría de los hombres y las mujeres relativamente incapaces de expresarse, y por este motivo no podemos hablar con confianza de lo que piensan y sienten..."(2) De manera que en el presente trabajo sostenemos la idea de que en las sociedades ultra complejas del siglo XX y del siglo XXI no podemos realizar abstractamente “agrupamientos” que solo serían válidos como herramientas metodológicas, pero que carecerían totalmente de una base real y que nos conducirían a análisis facilistas y chabacanos. Por ejemplo, no es exactamente lo mismo hablar de sindicatos que de trabajadores. Ya que todos los miembros de un sindicato de hecho son trabajadores, que esto sea al revés es harto más difícil. Además es casi imposible saber que grado de coincidencia existió entre en el compromiso, simpatía, adhesión, conocimiento y espontaneidad que poseía cada individuo (estudiante, obrero, etc.) con respecto a un hecho o acción, en relación a las generalizaciones que podemos realizar en el presente. Por ejemplo, cuando se habla de estudiantes, ¿Cómo saber cuantos de ellos participaron de tal o cual revolución? Y cuando hablamos de la iglesia ¿De qué magnitud es el sector de la iglesia que apoyo tal o cual insurrección? Esto cabe aclararlo, ya que creemos que el pasado reciente suele ser más complejo que el pretérito más lejano en el tiempo. De lo anterior se colige la necesidad de cubrir todo lo que se diga de un manto, si no de duda, al menos de imprecisión. Comparación entre las revoluciones de Bolivia, Cuba, Chile y Nicaragua.
En lo referente a la ideología de cada movimiento, podemos sugerir que, al menos, la revolución boliviana y la nicaragüense poseían una ideología bastante sui generis o poco definida. Los líderes del MNR boliviano (al igual que la facción tercerista de FSLN) eran líderes pragmáticos y flexibles, poseían un discurso antioligárquico y nacionalista (a veces antinorteamericano) con algunos rasgos fascistoides. El MNR estaba encabezado por las capas medias emergentes urbanas, asociaciones de excombatientes de la guerra del Chaco. Los cuales poseían un sentimiento de frustración para con la nación, que fue tomando forma en las trincheras del Chaco. A su vez el Frente Sandinista de Liberación Nacional, como su nombre indica, reivindicaba a Augusto César Sandino (1893-1934), dirigente guerrillero nicaragüense, conocido por su tenaz resistencia a la ocupación y la intervención estadounidense en su país. Al igual que en el caso boliviano Sandino poseían una ideología nacionalista, antinorteamericano y profesaba también cierto misticismo. Pero el FSLN fundado en 1962 intentaba formar una síntesis entre el nacionalismo del primer Sandino y una vertiente marxista leninista más o menos ortodoxa, combinada con un guerrillerismo castrista. Pero como dijimos antes, las facciones menos ortodoxas del movimiento fueron capaces de articularse con otros sectores que participaron en la revolución.Por el lado de Cuba y de Chile, podemos argumentar que ambas revoluciones poseían una ideología bastante más clara que la de los casos anteriores, aunque no menos complejas. Por ejemplo Allende se declaraba abiertamente tendiente al socialismo, aunque nunca definió a lo que se refería exactamente con este término, podemos suponer que se trataba de un marxismo- leninismo medianamente ortodoxo. Ya que el mismo Allende (amigo personal del propio Fidel Castro) manifestaba que la URSS era como" un hermano mayor". Sin embargo cabe aclarar que todos los partidos de izquierda que componían la UP (MIR, PC, PS, etc.) tenían una larga tradición parlamentarista, es decir que la izquierda chilena siempre estuvo dentro de la legalidad "burguesa". En suma, Allende pretendía lograr una síntesis entre un marxismo- leninismo puro y el respeto a las garantías constitucionales, las leyes y las instituciones del sistema vigente, tampoco dejó nunca de manifestar su antinorteamericanismo. Además, otras singularidad del caso chileno, es que es el único caso en el que se intentó llevar a cabo una revolución sin violencia, sin recurrir a las armas y utilizando la vía electoral. En Cuba, al igual que en Nicaragua, se evocaba a un "caudillo mártir". En el caso cubano se trata del máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia; estamos hablando de José Julián Martí (1853-1895). En un principio Fidel Castro poseía una ideología netamente democrática y nacionalista. Encabezó una revolución, no para implantar un régimen socialista, sino para restaurar la democracia. Casi la antítesis de Chile, donde se pretendió ir hacia el socialismo mediante la democracia. En Cuba, en cambio, se partió de ideas democráticas y, debido al avance ab hoc et ab hac de la historia, se terminó implantando un sistema socialista.En Nicaragua y en Bolivia las revoluciones desembocaron en una democracia parlamentaria que no terminó de ninguna manera con los conflictos sociales (3) . Pero, en Nicaragua, con un tinte “izquierdista” que había nacionalizado la banca, que pretendía llevar a cabo una profunda reforma agraria. En síntesis, en todas las revoluciones esta planteado el nacionalismo y un espíritu anti yanqui. Este antinorteamericanismo es más fuerte en Cuba y en Nicaragua, que son los países que más intervenciones directas han sufrido. Por otro lado, las ideas marxistas y leninistas han tenido una presencia importante. En Chile fueron dominantes y estuvieron presentes desde el primer momento, en Cuba con posterioridad al triunfo de la revolución.Y en Nicaragua y Bolivia nunca han sido decisivas pero si estuvieron presentes.Por el lado de los objetivos planteados a priori, en el caso nicaragüense son definidos por el negativo. Es decir, al menos en la bibliografía consultada, las insurrecciones populares y el mismo FSLN luchan contra el famoso clan Somoza y contra la influencia de los Estados Unidos. La dictadura de los Somoza carecía totalmente del apoyo o de la simpatía de toda la sociedad. Esto no significa que el conjunto de la sociedad haya participado en la guerrilla o haya estado involucrada en los tumultos callejeros. En suma, podemos afirmar que el objetivo ha sido cumplido. Pero este objetivo o deseo en relación a la caída de Somoza provenía tanto de gran parte de los pobladores de Nicaragua, como del exterior. Ya que su principal aliado (el de Somoza) eran los Estados Unidos, quienes comenzaron a restarle apoyo. El intento de revolución en Chile, no sólo ha fracasado(es decir, que sólo a corto plazo se lograron aplicar las medidas propuestas, sin que estas hayan perdurado), sino que ha sido contraproducente. Ya que el intento de revolución por la vía democrática ha desembocado en una auténtica dictadura militar con alto grado de autoritarismo y violencia. Los objetivos de Allende eran crear las condiciones para un futuro régimen socialista, también se proponía profundizar las medidas tales como la reforma agraria, y .en su campaña presentó un programa que prometía la nacionalización de todas las industrias básicas (entre ellas las relacionadas con el cobre), de la banca y de las comunicaciones. Medidas tales como el control estatal de la economía, la nacionalización de los recursos mineros, los bancos extranjeros y las empresas monopolistas y la aceleración de la reforma agraria fueron algunos de los proyectos iniciados con bastante éxito en sus primeros dos años de gestión. Durante este primer periodo, el presidente lanzó un plan de redistribución de ingresos, aumentó los salarios e impuso un control sobre los precios. En Cuba encontramos un plan no tan radical como el de Chile. El movimiento 26 de julio, al igual que los sandinistas, pugnaban por la renuncia inmediata del dictador Batista y Somoza respectivamente. Se manifestaban, ambos, contra la intervención extranjera y contra la presencia de los militares en la política. Proponían (en Cuba) un llamado a elecciones y la instauración de un gobierno provisional. Por último pretendía establecer un programa de consenso mínimo de los cursos que debían seguir los gobiernos futuros, además se debían dejar sentadas las bases para una reforma agraria. Como es sabido, la reforma agraria se llevó a cabo, se logró deponer al dictador y se dejó los militares de la política. Pero debido al bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos por no indemnizar a las empresas expropiadas, y debido al estrechamiento de relaciones entre el Partido Comunista cubano y Fidel Castro, es que en torno a 1961 Cuba dio un giro hacia un comunismo apoyado(y abastecido económicamente) por la URSS. En Nicaragua a su vez los sandinistas victoriosos nombraron un Gobierno de Reconstrucción Nacional. Intentaron, en un primer momento, (aunque parezca paradójico ganar el apoyo estadounidense, pero Estados Unidos se opuso a su política que había nacionalizado la banca y pretendía llevar a cabo una profunda reforma agraria. Después de acusarles de abastecer a la guerrilla de El Salvador, el gobierno de Reagan inició el bloqueo económico del país en 1981 y empezó a financiar a la contra. El resultado fue una mayor radicalización del régimen sandinista, que en 1982 firmó un pacto de ayuda con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Se inició así una nueva guerra civil que provocó numerosas muertes. La contra, operando con la asistencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), actuó desde bases secretas localizadas en Costa Rica y Honduras. La situación se pacificó recién en 1993. (4) El caso boliviano, quizá por ser el más antiguo y no haber tenido la influencia de los demás, ha llamado (desgraciadamente) menos la atención que el resto. A diferencia de Cuba y de Nicaragua, donde uno de los objetivos principales era poner fin a dictaduras más o menos largas, la revolución boliviana estalló cuando se anularon las elecciones que iban a llevar al M.NR. al poder (que ya había apoyado la dictadura de Villarroel), este hecho de hacer una revolución para restaurar la democracia es comparable con el caso cubano Es allí cuando a miembros del MNR. y sectores populares urbanos la policía boliviana les abre sus arsenales y les ofrece armas para luchar contra el ejército y canalizar su descontento. Tras tres días de lucha en distintas ciudades, el ejército boliviano es destruido físicamente. Los objetivos del MNR no eran tan radicales como para que provocaran tremendos actos de violencia. El MNR. se proponía ampliar el mercado interno, sustituir las importaciones de alimentos, y crear una burguesía nacional protegida por el estado. También tenían como objetivos la nacionalización de las minas, la destrucción de las relaciones "feudales" en el campo mediante una reforma agraria. De esta manera incorporarían al campesino indio dentro de la democracia formal. Se instauró el sufragio universal y se destruyó el aparato represivo del estado. El movimiento, además, se nutría de gran cantidad de reivindicaciones que correspondían a distintos sectores sociales. Amalgamados todos estos, por el común odio a la "rosca". En síntesis, vemos que el tema de una reforma agraria es (en todos los casos analizados), si no uno de los objetivos a priori, un tópico obligado una vez que la revolución esta en el poder. También hay dos casos en los que uno de los objetivos primordiales es el derrocamiento de un dictador; estos son los casos de Nicaragua y Cuba. Además en los ejemplos de Cuba y de Bolivia encontramos un carácter restauracionista de la democracia. En Chile estamos en presencia del proyecto más innovador, no reivindica caudillos pretéritos ni pretende restaurar nada. Aquí hablamos de una suerte de recomienzo. Aunque se trate, en realidad, más de una continuación y profundización de lo que se venía dando, pero con un carácter más radical. Finalmente, analizaremos que sectores de la sociedad han participado en las revoluciones y cuales de ellos se han incorporado luego del triunfo revolucionario. En Cuba, al igual que en Nicaragua la oposición a la dictadura estaba fragmentada en múltiples sectores. Los revolucionarios del movimiento 26 de julio era un reducido grupo de intelectuales de clase media (entre ellos el abogado Fidel Castro). A esta élite se sumaron campesinos de la zona marginal de la Sierra maestra, en el oriente de Cuba. Este campesino, según cuenta El Che Guevara, poseían una mentalidad “pequeñoburguesa”. Se ha calculado que un ejército compuesto por unas 2000 personas representaba el sector activo del movimiento revolucionario. (5) Sin embargo, aunque Castro pretende negarlo, el resto de las clases medias, en un primer momento, lo vio con agrado. Es más, algunos latifundistas no se mostraron beligerantes y dejaron hacer a los revolucionarios de la Sierra maestra. Los victoriosos revolucionarios, luego de la derrota de Batista, obtuvieron el apoyo de otros ex opositores al dictador. Entre ellos el Partido Comunista, que estaba íntimamente relacionado con los sindicatos de trabajadores. Luego de llevar acabo la reforma agraria el gobierno se ganó la simpatía de los campesinos. De esta manera Fidel Castro se convirtió en un caudillo popular.En contraposición, en Bolivia, la fase bélica de la revolución se dio de manera más desordenada pero con mayor número de participantes que en Cuba. Los combatientes que derrotaron al ejército eran miembros de sectores urbanos sindicalizados, llámense mineros y obreros, sin descartar la participación de algunos campesinos y pobres urbanos. Sin embargo el MNR (Fundado por clases medias disidentes de la oligarquía, es decir desheredados de las castas dominantes) que agitó para producir la insurrección, no poseía el control total de ella. Sin embargo en una segunda etapa de la revolución, y luego de la reforma agraria, el gobierno fue perdiendo el apoyo de aquellos sectores urbanos que habían sido su fuerza de choque. De esta manera el gobierno logra captar el apoyo (aunque pasivo) de los campesinos indios beneficiados por la reforma agraria. Los mismos que habían participado de las rebeliones rurales en 1947. De esta manera vemos que no existió una alianza obrero- campesina. Estos dos sectores actuaron paralelamente.Por su parte el FSLN, al igual que en Cuba, era sólo uno de los grupos revolucionarios, aunque quizá el más importante. Este movimiento estaba compuesto por algunos estudiantes, algunos miembros de la Iglesia Católica y por sectores obreros y artesanos. Según Mires existían dos sandinismos; Uno popular, que seguramente era simpatizante de la figura de Sandino y estaba en contra de Somoza pero no era un miembro activo del FSLN, este era un movimiento que podríamos calificar de “organizado”. También hubo ciertos intentos de articular frentes de oposición comunes integrando abastos sectores. Un ejemplo de esto es el denominado grupo de los 12, donde la facción denominada "tercerista" del sandinismo intentaba hacer confluir a todos los sectores disidentes. Sin embargo el más importante de estos intentos fue la creación del FPN. Este era un frente revolucionario con hegemonía sandinista que reunió a comunistas, socialistas y organizaciones sindicales estudiantiles.En Chile, la UP aglutinaba a distintos partidos de izquierda, el PC, el P. S., el MIR, etc. la UP contaba con el apoyo de vastos sectores sociales. Pero el más importante de ellos eran los trabajadores sindicalizados. También se vio el apoyo de algunos sectores del ejército, representados estos en la figura del general Prats. También apoyaron al gobierno los campesinos beneficiados por la reforma agraria. Allende triunfó con poco menos del 37% de los votos, pero en las siguientes elecciones legislativas, la U. P. obtuvo más del 44%. Lo que refleja que buena parte de la población simpatizaba con el presidente. Esto a su vez, quiere decir que los sectores de derecha en su conjunto eran equivalentes a los votantes de la UP. Eso explica él porque de la simpatía que sigue despertando, aún hoy, Augusto Pinochet. Cabe destacar, que incluso los partidos de derecha y la DC también convocaban a sectores populares. Por último, hubo sectores populares que no se vieron beneficiados por las medidas de gobierno. Se trata de los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas, los artesanos, los desocupados, los pequeños comerciantes, los trabajadores de servicios, y los pequeños campesinos pobres.En síntesis, todas las revoluciones tuvieron, directa o indirectamente participación de varios sectores de la sociedad. A veces no demasiado numerosos en yuxtaposición con el total de la población, pero si lo suficientemente organizados para llevar a cabo sus objetivos y con posterioridad ganar el apoyo del resto de la sociedad. Por ejemplo, el MNR obtuvo primero apoyo urbano. Pero también fue capaz de captar a un sector social más numeroso de la población boliviana; los campesinos indios. Los sandinistas y Castro fueron capaces de asociarse y articularse con otros sectores disidentes. También tejieron relaciones con potencias extrajeras como legitimadoras de los gobiernos implantados. Los sandinistas lo intentaron con EEUU y luego con la URRS. Cuba se vio obligada a abastecerse de la Unión Soviética. Chile lo mismo, pero no lo consiguió. También internamente, el Gobierno de Allende quedó políticamente solo al no saber ganarse a las clases medias.

CONCLUSIÓN Entonces, y como conclusión podemos afirmar, retomando al frustrado revolucionario Flores Magón, que casi ninguna revolución logra mantener y materializar las ideas que propone. Y si lo hacen, esto sucede de forma desvirtuada. Verbigracia, el MNR, una vez en el poder, se distanció del proletariado urbano. Los sandinistas no lograron ningún triunfo electoral después de 1990, lo que marca que el pueblo les dio la espalda, no estando satisfechos por sus obras de gobierno en la década del ochenta. Fidel Castro, una suerte de “Robespierre” antes de tomar el poder, se volcó al socialismo. Y Allende “pagó con la vida la lealtad de su pueblo”. Y yo añadiría la lealtad a su causa. A lo que se quiere llegar con esto es que, debido a lo azaroso del devenir histórico, no existe “la fórmula” para realizar una revolución perfecta como la que pretenden encontrar los marxistas dogmáticos. Ninguna de estas revoluciones se dio como estaba planeada del principio al fin. No olvidemos que “la revolución por excelencia” (obviamente la francesa) “degeneró” (o no) en un Napoleón Bonaparte, algo alejado de la Igualdad, fraternidad y sobre todo, de la libertad que pregonaban los filósofos iluministas.
BIBLIOGRAFÍA.
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Cardoso, C y Pérez Brignoli, H. Historia de América Latina, 2. Economías de exportación y desarrollo capitalista, Barcelona, Crítica, 1979.
González Marrero, Secundino. El sandinismo en el poder: análisis de un cambio de régimen. Madrid: Universidad Complutense, 1992. citado por la Biblioteca de consulta Microsoft Encanta.
Halperin Donghi, T. Historia contemporánea de América Latina, Alianza, Buenos Aires, 2005.
Hobsbawn, E. Naciones y nacionalismos desde 1780. S/d.
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Martins Rodrigues, L. “Sindicato y estado en el régimen varguista”, en Sergio Buarque de Holanda y Boris Fausto, Historia general da civilizacao brasileira, Sao Paulo, Difusao Europeira do livro, 1963.
Mires, F. La rebelión permanente. Las revoluciones sociales en América Latina, Buenos Aires, Siglo XXI.
Skidmore, T. y Smith, P. Historia contemporánea de América Latina, Crítica, Barcelona, 1996Touchard, J. Historia de las ideas políticas, Tecnos, Madrid, 1981.
Wolf, E. Las luchas campesinas en el siglo XX, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975

NOTAS:
1 La mayor parte de este punto se realizó en base al texto de Mires, F. La rebelión permanente. Las revoluciones sociales en América Latina, Buenos Aires, Siglo XXI. En caso contrario se citará debidamente el material utilizado. 2 Hobsbawn, E. Naciones y nacionalismos desde 1780. S/d. pp. 87. 3 Por ejemplo el golpe de estado del General Banzer en Bolivia o la lucha entre la contra nicaragüense y el estado sandinista. 4 González Marrero, Secundino. El sandinismo en el poder: análisis de un cambio de régimen. Madrid: Universidad Complutense, 1992. citado por la Biblioteca de consulta Microsoft Encanta.
5 Wolf, E. Las luchas campesinas en el siglo XX, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975.
AUTOR: EMILIO JAVIER TOMASSINI.

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