jueves, 3 de enero de 2008

LA CONQUISTA EN AMÉRICA SEGÚN DOS DOCUMENTOS.





»1. Análisis del documento Nº 1. Ciertas informaciones hechas pedimento de don Francisco

Tenamaztle. México, 1555. Archivo general de Indias, Audiencia de México, Leg. 205, Nº11.

a) Antes de comenzar, debemos poner en claro lo que entendemos por “alternativas de la conquista”. En primer lugar debemos señalar que aquí utilizaremos el término “alternativa” no como opción entre dos o más elementos, sino para ilustrar de qué manera se relacionaron los indios con los europeos. Que actitudes tomaron los primeros para con los segundos y viceversa.
Nuestra fuente es relativamente temprana si tenemos en cuenta que Hernán Cortes hizo su primera entrada en la gran ciudad de Tenochtitlán en el año 1519. Nuestra fuente es un pedimiento rubricado por el cacique don Francisco de Tenamaztle y data del año 1555.Podemos tomar la fuente, para dilucidar las alternativas de la conquista en Jalisco (actual México), desde dos extremos opuestos:
Primero, si somos escépticos, nos inclinaríamos a pensar que las palabras del cacique fueron tergiversadas notablemente por los ibéricos. Ya que, según esta perspectiva, no es plausible que un hombre que ha sufrido tantas arbitrariedades se dirija así al líder de sus conquistadores y muestre un alto grado de aculturación religiosa:

“Don Francisco de Tenamaztle. Cacique o tatoan de la provincia de Nuchistlan y Jalisco. Beso pies y manos de Vuestra Alteza (...) yo fui uno de los primeros que, por predicación y persuasión de los dichos religiosos, me convertí y recibí el santo sacramento del bautismo...”

Si nos situamos en el otro extremo, tenderemos a creer ciegamente en las palabras citas arriba, mejor dicho, creeremos que estas son absolutamente sinceras. En el caso que nos ocupa, debemos buscar el justo medio para interpretar la fuente. Mediocritas optima est. En suma, no se adoptaran en este trabajo visiones “románticas” que aducen que existía una vida paradisíaca que llegó a su fin con el arribo español. Aunque tampoco se acepta la visión euro céntrica de “civilizar al salvaje”.
Dicho esto, pasaremos (ahora si) a enumerar las alternativas evidenciadas en esta fuente; el cacique comienza reconociendo su subordinación al rey:

“Beso pies y manos de Vuestra Alteza.”

Inmediatamente después habla casi de igual a igual con el rey, es decir de soberano a soberano. Aduciendo que lo han desposeído de su estado y señorío. Y que han matado a sus vasallos. Razón por la cual él ha huido a los montes. En el párrafo que le sigue, como en el resto del documento, no es cuestionada la autoridad del rey. Sino la de aquellos vasallos suyos que se desvían de las órdenes Reales. Don Francisco se muestra a si mismo como un soberano moderado, que recibe con cordialidad al extranjero. Es como si los “salvajes” fuesen los españoles:

“Porque yo, el dicho don Francisco, no quise sino salir de paz, mandando a mis gentes que rescibiesen a los españoles, benigna y amigablemente (...) poniéndome en el peligro que me puse de los males y daños muy grandes que después a mi y a todas mis gentes y tierras hizo.”

Además, la fuente evidencia una sociedad estratificada:

“La qual provincia. Que era de las hermosas y pobladas del mundo. Assoló. Metiendo a cuchillo quantos hallava, sin diferencia de sexu ni edad, ni dignidad.”

Esta fuente también evidencia una buena relación con el clero, el cual, como en las misiones jesuíticas, es una suerte de intermediario o protector del indio. O al menos, los indios depositan cierta confianza en los curas.

“El obispo me dixo que le parecía que fuessemos a ver al visorrey don Antonio de Mendoza, como a persona que avía de tenerme en servicio mi venida. Yo le dije que me plazía, de muy buena voluntad”.

Para finalizar este apartado podemos señalar que Tenamaztle propone un acuerdo pacífico. Dado que debía ser consciente de la superioridad militar española, y teniendo vedada la alternativa de la lucha abierta, se decide por aceptar de forma clarísima la autoridad Real y ofrecer su ayuda a cambio de algunos “privilegios” para los indios. Entre otras cosas pide que los indios no sean:

“ni encomendados a españoles ni particulares, ni dados en feudo, ni por otra via alguna que pueda ser pensada.”

Al mismo tiempo que reclama su señorío, el cual quedará subordinado a castilla:

“Y que los caciques y señores naturales queden y sean y sean en sus estados y señorios sustentados y confirmados, y sucedan en ellos sus herederos naturales conformemente a sus leyes y costumbres justas que tuvieren., recognosciendo siempre la por supremos y soberanos señores y reyes a los reyes de castilla universales.”

En suma, las alternativas son, una escueta resistencia armada, huida, e intento de ganarse el favor del rey y algunos derechos sobre su antiguo reino. Siempre subordinados al orden Real.

»1.b) Como mencionamos arriba, la resistencia comenzó con una precaria (valga la redundancia) “resistencia” militar contra los abusos de Nuño Guzman:

“Al cual pudiera yo justamente [impugnar] a mano armada y resistille, lo que bastaban mis fuerzas.”

Luego vemos la huida a los montes ante la imposibilidad de dar batalla a tan cruel y poderoso enemigo, vale la pena citar largamente las palabras del cacique:

“Porque no a bastado averme hecho los españoles tantos y tan inmensos y no creíbles por hombres de mundo, daños irreparables haziendome guerras injustas crudelissimas, matándome en ellas muchos vasallos y gentes y a mis parientes y deudos, y a mi corriendo, haziendome andar huido y desterrado de mi casa y tierra y muger y hijos, por los montes...”

A partir de aquí, a juicio personal, no es posible hablar de levantamientos organizados hasta el Taki Ongoy y la revuelta acaudillada por Túpac Amaru. Lo cual no quiere decir necesariamente que no exista la resistencia, ella toma un carácter más “personal”. En este caso Tenamaztle pasa un año junto al obispo (¿Bartolomé de las Casas?) para después ser detenido y enviado a España por el Virrey. Aquí la resistencia pasa al plano del dialogo y la negociación. Reclama sus tierras, se pronuncia contra la encomienda y el maltrato español. Cabe destacar que no todos los indios podían acceder a este tipo de “resistencia diplomática”. De ahí se colige que la resistencia se traducía en desgano, insubordinación, huidas, etc. en los estamentos indígenas menos privilegiados.


»1.c) Los argumentos que presentó el cacique Don Francisco de Tenamaztle en su pedimiento al Rey son los que siguen:
En primer lugar, aduce que él era un soberano, señor de muchos vasallos. Y que fue despojado violentamente de sus territorios, y sus súbditos y grandes señores fueron oprimidos y masacrados. Con lo que todo su reino queda desestructurado. Siempre haciendo hincapié en el carácter violento de los conquistadores. Veámoslo en palabras de don Francisco de Tenamaztle:

“Y yo, el dicho don Francisco, viendo que tan inhumanamente, a los nueve caciques juntos, sin justicia. Hallándolos en sus casas y tierras seguros. Avían ahorcado. Y muchos e inumerables de mis vasallos avían perecido...”

En segundo lugar, argumenta que el huir de tales atropellos corresponde al derecho natural, o sea que no es un levantamiento contra el rey y estaba en todo su derecho de hacerlo. También pide que se tenga en cuenta que su pueblo carecía aun de fe en Cristo. Además, asegura que los españoles actúan desobedeciendo a su propio rey:

“Este huir, y esta natural defensa, muy poderosos señores, llaman y an llamado siempre los españoles, usando mal de la propiedad de los vocablos, en todas las Indias, contra el Rey levantarse. Juzgue Vuestra Alteza, como espero que juzgará justa y catholicamente. Como jueces rectissimos. Quien de las naciones anque carezcan de Fe de Christro. Ni de otra ley divina ni humana, sino enseñado por sola razón natural y que especie de bestias hobiera entre las creaturas irracionales a quien no fuera lícito y justissimo el tal huir (...) Cuanto más de ellos (los españoles) an deservido a su rey y violado su fidelidad porque nunca nos an dado a entender a otro rey sino a si mismos. Y cuando an usado del nombre del rey no a sido sino para imponer y levantarnos culpas...”

De los anteriores argumentos se basa, el cacique Tenamaztle, para pedirle al rey que ponga en libertad a los que quedan aun vivos de su gente. Solicita ser reinstituido como señor de su pueblo, que se le traigan a él clérigos para evangelizar a aquellos que desconocen la religión y finalmente que ningún indio sea encomendado a los españoles:

“Vuestra Alteza tenga por bien mandar poner en libertad los vezinos y moradores que ovieren vivos (...) mandando que yo sea restituido en el señorio dellos (de los indios). (...) me ofresco traer sin lanzas y espadas, dandome vuestrAlteza un obispo y cierto número de frailes con que yo vaya acá y allá publiquen y prediquen lo que suelen los religiosos en las otras partes y les certifiquen la voluntad de Su Majestad.”

Y finalmente que los indios no sean

“ni encomendados a españoles ni particulares, ni dados en feudo, ni por otra vía alguna que pueda ser pensada”.



»2.Documento Nº 2. Testamento de Gabriel Fernandez Guarache (Potosí, 1673). Transcripción de Silvia Rivera Cusicanqui (1978)”El mllku y la sociedad colonial en el siglo XVII: el caso de jesus de Machaca” en avances1, La Paz, pp. 7-27.


a) Como veremos, el mencionado testamento (fechado en 1673) perteneció a un acaudaladísimo indio. Cabe destacar (aunque sea obvio) que los indios que llegan a poseer tal cantidad de bienes son una ínfima minoría. Que ni por asomo es representativa de aquella maza de indios más desafortunados. De lo anterior se colige que los procesos de cambios en la cultura de estos indios “acaudalados”, fue notablemente mayor y más rápida que la de sus pares menos afortunados.
Con respecto a las instituciones civiles y religiosas propiamente dichas, basta con decir que están por de más presentes en el testamento. La fuente evidencia cordialidad con el clero, el autor del testamento pida una y otra vez que luego de su defunción, se realicen misas por su alma. Además encarga la construcción de algunas iglesias. Veamos algunos ejemplos:

“...es de mi voluntad que después del dicho día de mi entierro se diga un novenario de misas cantadas por los religiosos de nuestro padre San Francisco (...) se den al cura y beneficiario del pueblo de Jesús de Machaca que es o lo fuere en tiempo de mi fallecimiento ochenta pesos para que me digan veinte misas cantadas(...) se den de limosna a los santos lugares de Jerusalén cincuenta pesos corrientes(...) que se erija y edifique templo e iglesia en mi pueblo de Jesús de Machaca...”

Con respecto a las instituciones civiles no abundan tantos ejemplos. En primer lugar, el testamento esta rubricado por un escribano público. Segundo, algunos funcionarios de la corona le deben dinero. Esto marca que Guarache tenía una relación, digamos, con el Estado español:

“el secretario Sebastián Fernández Zapata, escribano público de la ciudad de la Paz me debe cuarenta pesos (...) el contador don Antonio de Vargas y Villagomez, Juez Oficial Real de la Paz me debe trescientos pesos...”

Sin embargo hay que mencionar que los préstamos otorgados por Guarache, en su mayoría, van destinados a caciques y otros indios. También se puede ver el alto grado de aculturación en la realización de una batalla judicial:

“...sobre los dichos bienes hay pleito pendiente en la Real Audiencia de La Plata a que estoy opuesto y pagados letrado y procurador.”

b) Las actividades económicas que la fuente permite observar son las siguientes: posee varias chacras, no especifica exactamente que actividad económica es puntualmente realizada. También posee “tierras de pan”, de las cuales se deduce que se siembra trigo y que cada una de estas “haciendas de pan” tienen la logística necesaria para la producción total del producto; desde el trigo, los molinos, etc. hasta la mano de obra, los hornos, etc.
Además, en la Puna, cuenta con estancias de pastoreo y canteras sementeras. Por otro lado inviste bodegas en sus múltiples viviendas. La fuente no aclara si los dichos vinos son producidos o no en las tierras de Guarache. Asimismo, disfruta de una pulpería. Pero no solo eso, sus cabezas de ganado suman miles, repartidas entre carneros y ovejas, vacas y toros. Siendo los primeros muchísimo más numerosos que los segundos.(1)

c) Los tipos de bienes que tiene Guarache, prácticamente fueron enumerados en el punto anterior. Es, ante todo, un gran terrateniente. Sus tierras están dedicas, en su mayoría, a la ganadería y en menor parte al cultivo (se presume de trigo y de vid.). Otros bienes que ostenta son residencias con bodegas, canteras de cemento, cabezas de ganado y una pulpería. Además de bienes suntuarios como centilleros de perlas, rubies, y esmeraldas. También cuenta con una gran fortuna en dinero.
El origen sus tierras, podemos inferir, son producto de la compra:

“Mando a don Diego Guarache mi hijo que vaya a ver los linderos y términos y mojones de las dichas chacras que así se han de comprar y en su conformidad se hará la venta de ellas.”

El extracto citado recién, no remite a los orígenes de las “propiedades”, pero permite prestar atención al “habito” de la compra- venta de la tierra. De ahí se coligue que es plausible que Guarache haya comprado sus tierras. Veamos otra cita mucho más clara.

“...otra chacra y haciendas de pan llevar llamadas Corchani, que compré de don Francisco de Arguello...”

Pero la compra no es la única manera de hacerse de una porción de tierra. Existe la herencia:

“otra chacra y tierras de pan llevar (...) que fueron antiguamente de mi abuelo...”

Sin embargo, este último caso de herencia, que estuvo sujeto a pleito, es el único de este tipo que se registra en la fuente. La inmensa mayoría de los bienes fueron adquiridos por la venta.
En cuanto al destino que se le otorga a dichos bienes en el testamento, sabemos que son entregados, básicamente, a la iglesia (en menor medida), a la comunidad india (el ayllu), ya sea en bienes como el ganado, tierras para el cultivo, en la construcción de hospitales, escuelas, e iglesias. Además de dinero para “pagar rezagos de la dicha mita”. Y en último lugar a su familia, siempre privilegiando a sus hijos “legítimos” en contraposición a sus hijos “naturales”.
d) En relación al ejercicio del liderazgo étnico y la pervivencia de prácticas prehispánicas, no es posible verlas (si es que existieron alguna vez) en la persona de Guarache. El cual, como ya lo dijimos, es un gran terrateniente adinerado. Tiene estrechas relaciones con la iglesia, con el sistema jurídico y con los funcionarios laicos. Según nuestra interpretación, Guarache no era un “líder”, sino una suerte de colaborador para con los indios y caciques. No obstante se ven la persistencia de cacicazgos a nivel local:

“...y al cacique principal y gobernador del dicho pueblo de Jesús de Machaca. (...) y otras setenta (ovejas) se le han de dar y entregar a los herederos de Francisco Calli, difunto, y de no haberlos se los den y entreguen a su ayllo...”

Lo anterior más el cultivo comunitario de las tierras, son las principales prácticas prehispánicas que perduraron en el tiempo:

“...las cuales tierras y estancias las dejo y aplico a la comunidad de los indios del dicho mi pueblo de Jesús de Machaca para que tengan todos en común sus ganados y siembren y cultiven sus tierras y les pido y encargo con todas veras me encomienden a Dios.”•


»3. En lo tocante al proceso de hispanización entre ambas épocas (1555 y 1673) sería acertado sostener que a mayor distancia temporal desde la conquista, mayor será el grado de hispanización de la zona conquistada. Por lo tanto, como veremos a continuación, el segundo documento muestra un mayor grado de aculturación.
El documento del Cacique Tenamaztle expone una no familiarización con los modos de producción impuestos a los indios:

“Y pusonos a mi, el dicho don Francisco, y a mis gentes y a otros muchos caciques y señores con las suyas, en el acostumbrado aspérrimo captiverio y servidumbre que los españoles llaman encomienda.” (2)

En tanto que en el testamento se hace referencia a la mita con total naturalidad:

“...disponiendo algunos indios reducidos que sobraban (a) demás de los necesarios de la mita de Potosí...” (3)


Otro aspecto destacable en los niveles de aculturación ibérica es la religión. Mientras que en el documento número 1, a pesar de autodefinirse como un creyente de la fe en cristo, Tenamaztle admite que

“...aunque (las naciones) carezcan de Fe en Christo (les es justo huir).”(4)

Y en otra parte le solicita al Rey un obispo y varios clérigos para

“...servir a Su Majestad con el ayuda de Dios haziendo que todas aquellas gentes dexen los errores y religión reprobada que hasta aqui por no aver quien les doctrinase e informase de la verdad “(5)

En estos fragmentos se puede ver una aculturación religiosa (o un sincretismo religioso) a nivel personal, donde se admite que la mayoría de la comunidad no es aun creyente en la religión que trajeron los españoles. En cambio, en el documento Nº 2 se da por sentado que, tanto el autor del testamento como la comunidad de indios, están persuadidos de la Fe cristiana:

“...las cuales tierras y estancias las dejo y aplico a la comunidad de los indios del dicho mi pueblo de Jesús de Machaca para que tengan todos en común sus ganados y siembren y cultiven sus tierras y les pido y encargo con todas veras me encomienden a Dios.”(6)

Hay que dejar en claro que no sabemos claramente hasta que punto, los indios, creían con sinceridad en la doctrina cristiana. En todo caso el parámetro para medir la “hispanización” no es el verdadero sentimiento religioso que pueda o no existir. Sino la adhesión o no al culto. La cual vemos que es superior en el documento número dos.
Otro parámetro para medir la aculturación es la relación con los funcionarios de la corona, en el documento número uno, Tenamaztle solo tiene buena relación con el obispo y no se cansa de denunciar las conductas de los encomenderos. En cambio Guarache esta más “amoldado” y más cómodo. Tiene buena relación, no solo con la iglesia, sino con los funcionarios del estado. A los cuales les presta dinero y les compra tierras. Además, en sus reclamos judiciales corre con “el caballo del comisario” si lo comparamos con Tenamaztle. Al cual se le ve derrotado y entregado, suplicando para que le devuelvan sus tierras. Siempre intentando persuadir de su fidelidad al Rey. ¿Por qué aclarar con tanto énfasis algo? Sencillamente porque no esta del todo claro o porque hay quienes siguen pensando lo contrario. Todas estas suplicas no existen en el testamento, ya que no se duda (a priori) de la fidelidad de Guarache.
Para finalizar este punto; para 1555 no había indios hispanizados al nivel de Guarache (aunque eran una minoría). Que tenían propiedades como los españoles, que vestían a lo español y tenían objetos suntuarios como los peninsulares. Lo que dejaba ver Tenamaztle es la voluntad de ayudar al Rey en su misión evangelizadora.


»4. Conclusión: cambios y continuidades en el mundo indigena;

En el presente trabajo sostenemos la tesis de que desestructuración del mundo indigena fue mayor al grado de continuidad después de la conquista. Esto significa que creemos que desde la llegada de los conquistadores, a medida que iba transcurriendo el tiempo, los cambios fueron desgastando paulatinamente el mundo precolombino. Por ejemplo; si observamos hoy en día al continente americano vamos a tener que buscar con lupa (teniendo en cuenta las variaciones regionales) los rasgos del mundo indigena. Claro está que, si bien hubo cambios desde 1555 a 1673, estos estaban aun “frescos”. Y el pasado indigena era en ese momento mucho más perceptible. Pero desde 1492 en adelante, América, no volvió a ser la misma.
Los puntos que son más importantes para observar cambios y continuidades, a nuestro entender, son dos; la cosmovisión religiosa y “teológica” del mundo y el choque de las mentalidades económicas denominadas “primitivas” con el pujante mercantilismo. Se eligieron estas dos variables porque en el plano político ya existían (en América) formaciones estatales legitimadas, entre otras cosas, por la religión y otras creencias en lo sobrenatural. Además ya existía una elite que controlaba el excedente y tenía poder despótico a su disposición. Entonces vemos que en América eran frecuentes los cambios drásticos que producía la conquista de unos pueblos sobre otros en el plano político. En cuanto a lo económico; elegimos esta variable porque es allí donde se produce la desestructuración, donde“el conquistador introdujo el lucro y la apropiación del excedente.”(7) (EN SENTIDO MODERNO) Esto diciente con la tesis de Golte, la cual aduce que la introducción del lucro y del comercio no significó, en México, un cambio fundamental en la estructura económica preexistente(8) . Esta economía preexistente, la de la comunidad, era la responsable de abastecer a los mitayos del sustento (se encargaba de la reproducción de la fuerza de trabajo). Como dijimos, estas comunidades tendían a la desaparición. Por un lado debido al bajón demográfico, y por el otro a la presión que sufrieron las comunidades, a las cuales se las arrinconaba hacia los territorios menos fértiles.(9) Este proceso que describe Santamaría, comenzó con las reformas del Virrey Toledo en 1570.(10) Lo que también tenía como consecuencia la introducción del indigena en la monetarización económica. Este es uno de los puntos de cambio más importantes, los indios, no acostumbrados a trabajar al ritmo de los españoles. Ni a producir mercancías, sino acostumbrados a los valores de uso y a la agricultura con un excedente modesto. Este es, a nuestro entender, el cambio económico fundamental. Aunque ya dijimos que la producción del Ayllu no murió de un solo golpe, todavía es apreciable cien años después de Toledo, como lo testimonia el documento número dos. Sin embargo existieron islas de indios acaudalados en un mar de indios desafortunados(11). Stern, de acuerdo con el testamento de Guarache, describe como algunos indios poseían fortunas, vestían, bebían, y hasta leían y escribían el idioma español. Y aduce que muchos llegaban a esto teniendo cierta especialización en artesanías o en diversos oficios.(12)
En cuanto al tema de la religión, y similar a lo que sucedió en el imperio romano (permítaseme la comparación), no presentaba ningún problema la aceptación de un nuevo dios en las religiones politeístas. El problema de la introducción del cristianismo radica en que no basta aceptar a Jesús como un poderoso dios, sino que debe ser aceptado como el único dios.(13) La intolerancia de las religiones denominadas “universales” y en especial el cristianismo, chocaba de frente con una concepción más plural de religión. Como sostiene Farris, la persistencia de las “idolatrías”como una “practica subterránea” perduro por debajo de la fachada católica. Formó parte de una larga duración, de una estructura que el tiempo y los misioneros católicos tardaron mucho en erradicar.
Por otro lado, es difícil determinar hasta que punto los indios eran o no sinceros católicos. Los motivos del sincretismo religioso los podemos encontrar en la conveniencia política, en el temor que podría haber causado el dios cristiano después de la derrota del Taky onqoy, o simplemente por el temor a los castigos y reprimendas de los que sería victimas los indios por ser “idolatras”.
En suma, por más radical o desestructurante que sea un cambio, jamás borrará del todo el pasado. El pasado será siempre el cinturón de lastre del presente.


NOTAS.

1. En este ítem se han omitido las citas textuales del documento, al no aportar nada significativo y al ser estas arto redundantes. También cabe ser destacado que en el mencionado ítem, no se considera que Guarache sea un “prestamista” profesional. Sin embargo, es un tema a debatir en el futuro.

2. Ciertas informaciones hechas pedimento de don Francisco Tenamaztle. México, 1555. Archivo general de Indias, Audiencia de México, Leg. 205, Nº11.(En adelante denominado documento Nº 1).

3. Testamento de Gabriel Fernandez Guarache (Potosí, 1673). Transcripción de Silvia Rivera Cusicanqui (1978)”El mllku y la sociedad colonial en el siglo XVII: el caso de jesus de Machaca” en avances1, La Paz, pp. 7-27. (En adelante denominado documento Nº 2).

4. Doc. Nº 1.

5. Ídem.

6. Doc. Nº 2.

7. Santamaría, Daniel (1977), “La propiedad de la tierra y la condición social del indio en el alto Perú, 1780-1810”, en Desarrollo económico, vol. 17, Nº 66. pp. 253.

8. Golte. Jurgen (1991) “El impacto del repartimiento de mercancías en la economía colonial de México y Perú a partir de las diferencias de sus sociedades prehispánicas”, en Bonilla, H. (ed.), El sistema colonial en la América española, México, Crítica, pp. 54

9.Santamaría. Op. cit. pp 257.

10. Stern, Steve (1987) Los pueblos indígenas del Perú y el desafio de la conquista española, Madrid, Alianza América 9, pp. 237

11.Stern. Op. cit.pp. 255.

12.Idem. 269.

13. Farris, Nancy, La sociedad maya bajo el dominio colonia, Madrid, Alianza, 1992, Capítulo 10: “El orden cósmico en crisis, pp442-488.


AUTOR: EMILIO TOMASSINI (2005)

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